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El Parc a Taula :  

“Una buena carta”, La Vanguardia

CAL CARTER DE MURA, EL LUJO DE UNA COCINA FAMILIAR

  • Los tres platos típicos de Mura: el poti-poti a base de patatas frías con cebolla, tomate, pimiento, huevo duro, aceitunas y bacalao esqueixat, los garbanzos gratinados con bacalao y all i oli y el baietó-clásico trinxat con patata, col y tocino.

  • En la época de las múrgoles (colmenillas) se disfruta del salteado de múrgoles , espárragos y alcachofas, las múrgoles rellenas de carne y foie o bien con parmanthier de patata y huevo frito.

  • Una visita al pueblo de Mura que debe incluir su iglesia románica, el Puig de la Bauma y el Molí. Para los más valientes una excursión a pie a la cima del Montcau.

La transformación o evolución –casi revolución-

 

A TAULA

no sólo gastronómica, que han experimentado la mayoría de los pequeños pueblos catalanes en el último cuarto de siglo ha sido extraordinaria, pero no debemos olvidar que algunas localidades siguen sufriendo importantes precariedades.

En los años cincuenta por el Bages y el Vallès era frecuente escuchar “Mura, Talamanca i Rocafort, tres pobles de mala mort”. Indiscutiblemente, esta desafortunada frase no hacía referencia a la calidad humana de sus habitantes sino al escaso crecimiento de dichas poblaciones debido, en buena parte, a su problemática accesibilidad.

Talamanca y Rocaford eran, y en parte siguen siendo, poblaciones prácticamente sin ninguna industria, una agricultura no muy abundante y un turismo interior limitado. Por el contrario, Mura era, a principios del pasado siglo, un pueblo con cierto dinamismo ya que en él se ubicó una fábrica textil.

Pronto, en 1907, llegó la electricidad y, además, sus habitantes disfrutaban de una próspera agricultura: vino, aceite, hortalizas,

garbanzos, tomates, etc. Y, debido a su seco clima, era lugar de veraneo de familias acomodadas de Terrassa y de Manresa. Las comunicaciones, como hemos comentado, eran, y aún siguen siendo, bastante deficientes.

Durante la primera crisis del textil la fábrica cerró y, desde entonces, su población ha ido decreciendo hasta llegar a situarse en un tercio de la que tenía en 1960. Por otra parte, durante los últimos 25 años son varias las familias catalanas que han ido adquiriendo y restaurado algunas masías, tanto en Mura como en sus alrededores.

Antes de 1960, Joseph Perich se dedicaba a la venta de carbón y leña y, con su motocicleta, también ejercía de cartero de la localidad. La riada del año 1962 le arrebató parte del carbón vegetal, y en 1963 empezó a realquilar habitaciones con derecho a cocina, - preludio del turismo rural- a varias familias de veraneantes. Tenía a dispesa al maestro, al cura y alguna otra persona que se trasladaba profesionalmente en Mura.

Su esposa, Margarita Singla, preparaba con mucho acierto y exquisitez algunos platos para sus huéspedes y, debido al incipiente éxito que obtenían, decidieron abrir un restaurante en el año 1968.

La población fue transformándose y actualmente es importante la cantidad de personas que visitan el pueblo durante los meses estivales y los fines de semana. Y lo que nació como una modesta casa de comidas ha pasado a ser un amplio restaurante en el que llegan a servir algún mediodía hasta 300 cubiertos.

Desde el año 1977, Jordi Perich Singla, autodidacta en el oficio de la restauración, se halla al frente de los fogones de la casa, y su mujer Fina, dirige la sala ayudada por sus sobrinos. En su carta encontramos, como entrantes, además de las tradicionales ensaladas, los canalones de la casa, el rissotto de ceps y Jabugo, la escudella barrejada , el mil hojas de patata, tocino y foie, y las berenjenas gratinadas y rellenas de carne.

De segundos, el pollo de payés con ciruelas, pasas y piñones, las albóndigas con sepia, la butifarra esparrecada con setas, y los entrecottes , solomillos o el ternasco.

 

Otros dos notables platos de la casa son el cap i pota acompañado con cigalas y la perdiz salvaje a la vinagreta.

Es amplísima la carta de postres, la mayoría de elaboración propia, tarta tatín, pastel de queso y limón , brownie de chocolate y avellana, y entre los clásicos de siempre está el queso Valls del Montcau, con membrillo, y los carquiñolis con vino.

Tienen una correcta carta de vinos con predomino de los de D. O. Pla de Bages, y los sirven adecuadamente y a precio correcto.

Jordi es un enamorado de la cocina, de Mura y de la familia y esto se nota e los platos y... en la carta.

CAL CARTER
Tomàs Viver, 1 MURA - Bages
Tel. 93-831-70-36
Cierra: martes no festivos
Precio sin vinos: 30 € Confort: *
Valoración sobre 20: 11

A Taula , colectivo formado por Miquel Espinet, Sergi Ferrer-Salat, Miquel Gay, Josep Maria Sancliments y Joseph Vilella.

 
 
             
Plaça Tomàs Viver, 1 08279 - Mura   Tel. 93 831 70 36 - 93 831 73 36